Lic. Daniela Spósito - Antecedentes y artículos periodísticos

spositodaniela@yahoo.com.ar 54-351-156-061718

31.12.07

Periodista gráfica
Magister en Comunicación y Cultura Contemporánea (especializada en análisis discursivo de la prensa gráfica) (UNC)
Licenciada en Filosofía (UNC)
Doctoranda en Semiótica (UNC)
Especialista en análisis de medios, seguridad y derechos humanos(UNC)



Título obtenido: universitario de postgrado

* Licenciada en Filosofía
Especialización en Filosofía Práctica
Escuela de Filosofía – Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Nacional de Córdoba
1994-2000
Promedio General de la carrera: 9,08 (nueve con cero ocho)
Expedido el 23 de noviembre de 200


* Magister en Comunicación y Cultura Contemporánea
Centro de Estudios Avanzados
Universidad Nacional de Córdoba
Tesis: “Prensa gráfica en la Argentina: análisis socio-semiótico del concepto de (in)seguridad en los principales medios gráficos nacionales entre mayo y junio de 2001”.
Directora de Tesis: Mirta Antonelli.

* Doctoranda en Semiótica
Tema del proyecto:
Análisis de discurso de prensa gráfica en Córdoba, construcción mediática de la (in)seguridad (2004-2005).

Asesoría comunicacional y de prensa y difusión para ONGs de Córdoba
*2006-2008
- Sehas (Servicio Habitacional y Social)
- Ceve (Centro de Vivienda Económica - asociado al Conicet)
- Foro de Niñez y Familia
- Colectivo de Infancia Córdoba


Prensa y comunicación en instituciones gubernamentales
*2001-2006
Redacción y Auditoría de Medios
Dirección de Prensa
Secretaría General de la Gobernación
Gobierno de la Provincia de Córdoba


Idiomas

Inglés / Alemán: habla, lee, escribe.

* First Certificate in English
University of Cambridge
Certificate Grade B
1985

* Deutsches Sprachdiplom
Erste Stufe
1983

* Deutsches Sprachdiplom
Zweite Stufe
1986

Cursos y Jornadas
* Seminario “Introducción a una Sociología de los cuerpos”, a cargo del doctor Adrián Scribano, dentro del programa de estudios sobre Acción Colectiva y Conflicto Social del Centro de Estudios Avanzados (UNC), unidad asociada al Conicet. Córdoba, octubre de 2006.
* Seminario “Contra las políticas del miedo”, a cargo del Prof. Dr. Slavov Zizek, organizado por el Programa Psicoanálisis, Ciencia y Época del Centro de Estudios Avanzados (UNC), unidad asociada al Conicet. Córdoba, setiembre de 2006
* Seminario “La construcción del miedo: comunicación y culturas urbanas”, a cargo de Rossana Reguillo, organizado por la Maestría en Comunicación y Cultura Contemporánea del Centro de Estudios Avanzados (UNC). 25, 26 y 27 de setiembre de 2000.
*Taller de Técnicas de la Entrevista (9 hs.), a cargo de Jorge Halperín, organizado por el Cispren, Córdoba, 1998
*Jornadas de Reflexión, los años 30 frente a los 90 en la Argentina, organizado por la revista “Tramas...”, Facultad de Filosofía y Humanidades, Escuela de Letras, UNC, 1996
*Cuarto Encuentro Latinoamericano de la Cooperación, Villa Carlos Paz, 1996
*Curso “Estudios Culturales. Alcances transdisciplinarios de la crítica de la cultura”, dictado por la prof. Silvia Delfino, CEA, UNC, abril de 1995
*Jornadas Nacionales Nietzsche 1994, organizadas por el Instituto de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Buenos Aires, 1994
*Primer Encuentro Nacional y Popular de Comunicación Social, organizado por el Centro Regional de Estudios para la Acción Comunitaria, Rosario, 1998
*Seminario de Literatura Argentina sobre Osvaldo Soriano (20 hs. Cátedra de duración), dictado por la lic. María Paulinelli, ECI, UNC, agosto de 1988.
*Curso de Aproximación al Lenguaje Cinematográfico, dictado por Guillermo López. Centro de Críticos y Cronistas del Espectáculo de Córdoba, 1998.

Otros:
* Estudió la carrera de Periodismo en TEA (Taller Escuela Agencia para Periodistas)
Capital Federal
1989-1991


Becas
* Beca económica para cursar la Maestría en Comunicación y Cultura del Centro de Estudios Avanzados otorgada por la Universidad Nacional de Córdoba
2000

Consultoría externa en comunicación de ONGs.
(Ver antecedentes, gestiones realizadas y servicios que ofrece la consultora en www.danielaspositoconsultora.blogspot.com)



Antecedentes Docentes
Universidad y terciarios


*2009
Adscripta en Seminario Nuevas Subjetividades
Escuela de Comunicación Social
Universidad Nacional de Córdoba

*2006 - 2007
Adscripta en la Cátedra de Taller de Lenguaje 1 y Producción Gráfica (Área Gráfica)
Escuela de Ciencias de la Información
Universidad Nacional de Córdoba


*1997-2000
Titular de la Cátedra de Semiótica
Carrera de periodismo
Ceicos (Centro de Estudios e Investigaciones en Comunicación Social)

*1997-1998
Titular de las Cátedras de Análisis del Discurso y Lingüística
Carrera de periodismo


*1996-1997
Titular de la Materia Política
Carrera de periodismo
Tac (Taller Agencia de Comunciación)

*1997-1998
Titular de la Materia Etica periodística
Carrera de periodismo
Tac (Taller Agencia de Comunciación)

Nivel medio


* 2007 - 2009
Titular de la Materia Semiótica (aplicada a la prensa gráfica) de 6to. año
Instituto Dante Alighieri

*2007-2009
Titular del Taller de periodismo gráfico
Editora de revista de la institución
Instituto Dante Alighieri



Trabajos de investigación

Actividad en investigación
*2009
Investigadora del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales (CIJS) Facultad de Derecho y Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Córdoba
Proyecto: Análisis en la prensa gráfica de la aplicación del Código de Faltas en Córdoba.

* 1998-2002
Fue miembro de la ONG CILS (Centro de Investigaciones Literarias y Sociales) y codirectora de la publicación con referato “Tramas, para leer la literatura argentina”
CILS investigó temas relacionados con la literatura argentina y la política.

Publicaciones
Publicaciones con Referato
* Fue editora de la publicación con referato “Tramas, para leer la Literatura Argentina”, cuyo Consejo Consultivo está integrado por Andrés Rivera, Abelardo Castillo y Ricardo Piglia.
“Tramas...” es material de consulta de diversas cátedras de Literatura Argentina de distintas universidades del país y del extranjero. La publicación obtuvo subsidios de la Fundación Antorchas (1996).

* Publicó los siguientes textos en publicación con referato:
- Texto Inaugural de las Primeras Jornadas sobre Literatura Argentina a Fin de Siglo
En “Tramas, para leer la literatura argentina”, Vol. V, Lecturas políticas, Políticas de lectura, Nº9
Planeta Gráfico editor
Córdoba
1998
Revista con referato especializada en literatura argentina.

- Comentario al texto “El deseo, el relato, el juicio. Sobre el ‘el retorno a los setenta’ en el debate crítico argentino, 1996-1998” de Miguel Dalmaroni.
En “Tramas...”, Vol. V, Lecturas políticas, Políticas de lectura, Nº9
Planeta Gráfico editor
Córdoba
1998
Revista con referato especializada en literatura argentina.

Publicaciones en medios periodísticos
-Ha publicado ensayos, entrevistas y reseñas bibliográficas sobre literatura, comunicación y filosofía en diversos medios gráficos. Ver links a la derecha.

2008
Diario Página 12
Sección Política

Revista Punto a Punto (2007-2008):
* Perfil del candidato a Intendente de la ciudad de Córdoba por el radicalismo, Ramón J. Mestre
Revista Punto a Punto
Córdoba, agosto de 2007

* Perfil del candidato a Gobernador de la Provincia de Córdoba por Unión por Córdoba, Juan Schiaretti
Revista Punto a Punto
Córdoba, julio de 2007

* Perfil del candidato a Intendente de la ciudad de Córdoba por Unión por Córdoba, Roberto Chuit
Revista Punto a Punto
Córdoba, junio de 2007

* Perfil del candidato a Intendente de la ciudad de Córdoba por el juecismo, Daniel Giacomino
Revista Punto a Punto
Córdoba, 23 de mayo de 2007

Periódico Perfil (2006 - 2007):
* “Entrevista al antropólogo francés Marc Augé: ‘Por un humanismo planetario’”
Periódico Perfil
Editorial Perfil
Buenos Aires
22 de abril de 2007

*"Estar en metáforas"
Reseña sobre "Cosas, animales, discursos", de Nicolás Rosa
Periódico Perfil
Editorial Perfil
Buenos Aires
12 de noviembre de 2006

* “Los riesgos de la producción colectiva”
Reseña sobre el libro de relatos “Decamerón cordobés”
Periódico Perfil
Editorial Perfil
Buenos Aires
8 de Octubre de 2006

* "Excéntricos y consagrados"
Reseña sobre "Con el aura del margen", de M.A. Minelli
Periódico Perfil
Editorial Perfil
Buenos Aires
11 de junio de 2006

*”El caso Uriona”. Informe investigativo sobre las denuncias contra un sacerdote por supuesto abuso sexual.
Periódico Perfil
Editorial Perfil
Buenos Aires
5 de febrero de 2006

Diario La Mañana de Córdoba (2005 – 2007):
* “Pacientes mentales venden sus artesanías en el Paseo de las Artes”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
22 de abril de 2007

* “Una familia cordobesa adoptó tres chicos con VIH”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
3 de abril de 2007

* “Tratamiento para el vitiligo”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
26 de Marzo de 2007

* “Síndrome Urémico Hemolítico: preocupa el crecimiento de casos de chicos infectados”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
18 de marzo de 2007

* “En enero hubo más de 200 denuncias semanales por violencia familiar”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
25 de febrero de 2007

* “Centro de cultura tecnológica: un museo único en el país”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
11 de febrero de 2007

* “Aldeas infantiles: Familias sustitutas para 104 chicos”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
5 de febrero de 2007

* “Es suizo y representará a la Argentina en el próximo mundial de Parapente en Australia”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
4 de febrero de 2007

* “Uno de cada diez cordobeses tiene más de 65 años”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
28 de enero de 2007

* “Hallan restos de un precolombino en una isla de la laguna de Mar Chiquita”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
21 de enero de 2007

* “Missing Children: chicos desaparecidos en Córdoba”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
20 de enero de 2007

* “Internas de la cárcel de Bouwer producen fotonovelas y quieren difundirlas”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
14 de enero de 2007

* “Fabrican casas con papel, plástico y maní”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
7 de enero de 2007
* “Historia de una mujer que estuvo en la cárcel gran parte de su vida. Kika: memorias de una punguista”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
24 de diciembre de 2006

* “Entrevista a Mirta Arlt. ‘Lo importante de mi padre es su obra’”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
17 de diciembre de 2006

* “Informe investigativo sobre la ex Cervecería Córdoba: Un siglo de vida, nueve años de olvido”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
12 de diciembre de 2006

* “Informe investigativo sobre trata de blancas: En Córdoba se puede comprar una mujer por dos mil pesos”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
25 de noviembre de 2006

*”Biblioteca Bella Vista: un orgullo para los vecinos”
La Mañana de Córdoba
Córdoba
7 de agosto de 2005

* ´”Joyas de papel”: Colección de Incunables de la Biblioteca Mayor de la UNC
La Mañana de Córdoba
Córdoba
17 de julio de 2005

*”Estudiar en la cárcel”: Informe sobre el Programa de Universidad en las Cárceles (PUC)
La Mañana de Córdoba
Córdoba
10 de julio de 2005

*”El Gardel cordobés”. El paso de Carlos Gardel por Córdoba.
La Mañana de Córdoba
Córdoba 18 de junio de 2005

Diario El País (Montevideo) (2003):
*”De espaldas al ruido”. Informe especial sobre Juan Filloy
El País de Montevideo
10 de enero de 2003

Diario Clarín (2002):
Cobertura III Festival de Teatro del MERCOSUR:
*”Espíritu de crítica”
Diario Clarín
Buenos Aires
14 de octubre de 2002

*”Córdoba en el centro de la escena”
Diario Clarín
Buenos Aires
8 de octubre de 2002

*”Una apuesta al riesgo”
Diario Clarín
Buenos Aires
1º de octubre de 2002

* Historias personales, proyectos colectivos
En “La escena contemporánea” número 6
Grupo editor independiente
Buenos Aires
Junio 2001
Revista de política nacional

Diario La Voz del Interior (1996-2000):
* “Hay que olvidar los años 70”: Entrevista a Martín Caparrós
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
14 de setiembre de 2000

*”Empresarios de garage”, entrevistas a yetties locales
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
23 de julio de 2000

* “Delirio y literatura”. Reseña sobre “Foucault y la locura”, de Fredric Gros
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
22 de junio de 2000

*”La ciberjusticia” Regulación jurídica por Internet
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
7 de mayo de 2000

*“La máquina de censurar”, informe sobre textos prohibidos en la Argentina durante las dictaduras de los años 30 y 76.
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
Córdoba
30 de abril de 2000

*”El psicoanálisis, un arte erótico”
Entrevista al psicoanalista francés Jean Allouch
La Voz del Interior
Córdoba
20 de abril de 2000

*”Los olvidados”
Reseña sobre “La miseria del mundo”, de Pierre Bourdieu
La Voz del Interior
Córdoba
25 de noviembre de 1999

*“Laberintos de la crítica”, Entrevista a David Viñas
La Voz del Interior
Córdoba
9 de setiembre de 1999

*“Lo que no pudo ser”
Reseña de “La amigdalitis de Trazan”, de Alfredo Bryce Echenique
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
12 de agosto de 1999

*”Dos tipos audaces”
Nota de color sobre Pedro Zanni.
La Voz del Interior(Suplemento Temas)
Córdoba
25 de julio de 1999

*”La vida y la obra”, reseña sobre “Vidas Filosóficas” de Tomás Abraham
La Voz del Interior(Suplemento Cultura)
Córdoba
8 de julio de 1999

*”La vida escrita”, entrevista a Carlos María Domínguez
La Voz del Interior(Suplemento Cultura)
Córdoba
24 de junio de 1999

*”Pobre de mí”, Crítica a “Antes del fin” de Ernesto Sábato
La Voz del Interior(Suplemento Cultura)
Córdoba
18 de marzo de 1999

*”Supervivencia de la pasión”, entrevista a Víctor Casaus
La Voz del Interior(Suplemento Cultura)
Córdoba
29 de abril de 1999

*”Lecturas en las calles”, entrevista a la bibliotecaria chilena Clara Budnik Sinay
La Voz del Interior(Suplemento Cultura)
Córdoba
1º de abril de 1999

* “Pensar el cambio”, reseña sobre Los desafíos del Nuevo Milenio, de Daniel Ulanovski Sack.
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
1999

*“Una temporada en el infierno”, reseña de Hotel Edén de Luis Guzmán
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
1999

*“Fascinación por lo popular”, Reseña de Triste golondrina macho, Amor del bueno y Muy señor mío, de Manuel Puig
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
18 de febrero de 1999

*”Los dilemas de la ficción”, entrevista a Luis Guzmán
La Voz del Interior
Córdoba
28 de enero de 1999

*“Sin héroes ni tumbas”, Reseña de La Voluntad, una historia de la militancia revolucionaria, 1976-1978
La Voz del Interior
Córdoba
1998

*”La memoria en duelo”, Reseña de la revista de filosofía Nombres números 11-12
La Voz del Interior
Córdoba
1998

*”En torno del género”, Reseña de la revista del club semiótico ETC volumen 9
La Voz del Interior
Córdoba
1998

*“La televisión y las formas jurídicas”
Ensayo sobre los programas televisivos y la Justicia por tevé
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
Noviembre de 1998

*“El peso de las palabras”, dossier sobre la poesía en Córdoba
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
12 de noviembre de 1998

*“Zona de riesgo”.Nota de investigación sobre chicos en la calle
La Voz del Interior (Suplemento Temas)
Córdoba
17 de noviembre de 1996

*“Vivir a contrapelo”, entrevista a Nicolás Casullo
La Voz del Interior (Suplemento Cultura)
Córdoba
10 de octubre de 1996

*“Entre la libertad y el desamparo”.Investigación sobre la realidad de linyeras y vagabundos en Córdoba
La Voz del Interior (Suplemento Temas)
Córdoba
8 de setiembre de 1996

Diario La Mañana de Córdoba (1998) (colaboración)
“Cazadores de leyendas rescatan las tradiciones de Traslasierra”
Entrevista a los investigadores de la FFyH Silvia Anderlini y Miguel Koleff.
La Mañana de Córdoba
Córdoba
18 de febrero de 1998

Revista Propuesta Urbana (1999-2000)
*”El arquitecto que hace especial regala un don a la sociedad”, entrevista a César Pelli
Revista Propuesta Urbana
Propuesta Editorial SA
Abril de 2000

*”La arquitectura. Reflexiones sobre un siglo que se va”
Entrevista a los arqs. Diego Bari y María Elena Foglia
Propuesta Urbana
Propuesta Editorial SA
Diciembre de 1999

“Hay que enseñarle a la gente cómo hacer su propia casa”, entrevista al arquitecto Horacio Berretta, fundador del Ceve, Centro Experimental de la vivienda económica.
Revista Propuesta Urbana
Propuesta Editorial SA
Abril de 1999

* “La retórica de la Justicia”, Tribunales II
Revista Propuesta Urbana
Propuesta Editorial SA
Marzo de 1999

Revista Umbrales (Cispren) (1995-1996)
“Una quimera de celuloide”, entrevista a Juan José Gorasurreta.
Revista Umbrales, del Sindicato de Prensa
Córdoba
Junio 1996

“Vacío de ciudad”, informe investigativo sobre los shopping center y la inauguración del Patio Olmos
Revista Umbrales
Sindicato de Prensa
Córdoba
Junio 1995

Revista Aquí Vivimos (colaboración) (1995)
“La salud, un derecho que cuesta”, informe investigativo sobre la situación de la salud pública en Córdoba
(en colaboración)
Revista Aquí Vivimos
Córdoba
1995

Diario A diario (1994-1995)
“De punta con la política”. Informe sobre los punteros políticos en Córdoba
Diario “A diario” – Sección Política
Córdoba
14 de enero de 1995

“Entre la esperanza y la inundación”. Informe sobre la situación en los barrios en vísperas de elecciones
Diario “A diario” – Sección Política
Córdoba
8 de enero de 1995

“Un edil al alcance de la gente”, Debate sobre el nuevo sistema de elección de concejales
Diario “A diario” – Sección Política
Córdoba
13 de diciembre de 1994

“El análisis del cuarto poder”, informe sobre la opinión de los periodistas sobre el gobierno
Diario “A diario” – sección Política
Córdoba
25 de octubre de 1994

“La conjura de lo dado”, reportaje a David Viñas
Diario “A diario” – Suplemento Cultura
Córdoba
27 de noviembre de 1994

“Un gringo que hoy es leyenda”, Nota a 19 años de la muerte de Agustín Tosco
Diario “A diario” – Sección Política
Córdoba
5 de noviembre de 1994

“Las Fuerzas Armadas ya no quieren el poder”, entrevista a Robert Potash
Diario “A diario” – Sección Política
Córdoba
30 de octubre de 1994

“El Proceso triunfó”, entrevista a Alejandro Horowickz
Diario “A diario”
Córdoba
10 de octubre de 1994

Diario Página 12 (1994)
“Soy dinamita”, Crónica sobre las Jornadas Nietzsche 1994
Diario Página 12, edición nacional
Buenos Aires
15 de octubre de 1994

“En busca de la identidad perdida”, informe sobre investigación de la Facultad de Filosofía sobre discursos sociales en Traslasierra
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
5 de junio de 1994

“Entre deber o querer”, informe sobre la no obligatoriedad del servicio militar
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
22 de mayo de 1994

“Sin miedo a ser feliz”, entrevista a Eduardo Galeano
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
19 de mayo de 1994

“La respuesta está en nosotros”, entrevista a Adolfo Pérez Esquivel
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
Mayo de 1994

“Veinticinco libros cordobeses por día”, informe sobre la Feria del libro de Buenos Aires
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
3 de abril de 1994

“Sigamos camino al paraíso”, entrevista a Osvaldo Bayer
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
Córdoba, 25 de marzo de 1994

“Puede ocurrir lo impredecible”, entrevista a Osvaldo Bayer
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
24 de marzo de 1994

“Con novedad en el frente”, informe investigativo sobre la situación de animales en el zoo Córdoba
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
18 de marzo de 1994

Funam contra una empresa extranjera por el quebracho
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
16 de marzo de 1994

“No se bañaban, no hablaban, no saludaban”, informe investigativo sobre la situación de animales en el zoo Cba.
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
12 de marzo de 1994

“Mediación municipal en el conflicto del zoológico”, informe investigativo sobre la situación del zoológico de Córdoba
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
11 de marzo de 1994

“Zoológico con jaulas llenas de denuncias”, informe investigativo sobre la situación del zoológico de Córdoba
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
9 de marzo de 1994

“Ya sé que estoy piantao”, informe investigativo sobre la situación de la salud mental en la provincia de Córdoba (nota de tapa)
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
24 de febrero de 1994

“Sobre íntimas resonancias”, entrevista a Kozana Luca
Diario Página 12 Córdoba
Córdoba
23 de febrero de 1994

Revista “Una” (de Página 12 Córdoba) (1994)
“Los moretones del alma”, informe sobre violencia doméstica
Revista “Una” (del diario Página 12 Cba.)
Córdoba
Octubre de 1994

Revista La Maga (1993)
“Aires renovados en la prensa gráfica, con otros nombres y otras propuestas”, nota sobre la situación de la prensa gráfica en Córdoba
Revista La Maga
Córdoba
8 de diciembre de 1993

“Aún no hay respuesta por los 40 pacientes contagiados de Sida por hemodiálisis en Córdoba”, informe investigativo sobre el contagio masivo de Sida en una clínica de Córdoba. (nota de tapa)
Revista La Maga
Córdoba
10 de noviembre de 1993

“La cultura del Shopping llegó a la Universidad. Los estudiantes universitarios rechazan la privatización de servicios en beneficio de empresas con fines de lucro” Informe sobre la privatización de servicios en la UNC
Revista La Maga
Córdoba
13 de octubre de 1993

“El dueño de Audiovisión quiere un canal de aire...”, investigación sobre Audiovisión
Revista La Maga
Córdoba
18 de agosto de 1993

Revista Uno Mismo (1991)
“Jorge Pirozzi pinta sin yo”, entrevista al pintor J. Pirozzi
Revista Uno Mismo
Buenos Aires, junio de 1991

Nota:
Los textos completos de algunos de la mayoría de éstos y otros artículos y notas publicadas en periódicos y revistas pueden encontrarse en el sitio http://www.spositodaniela.blogspot.com/

Otros:
* Ha colaborado en numerosos programas radiales culturales (La Piñata (1997-1998) emitido por Radio Nacional y Radio Universidad) y Prólogos (dedicado a la literatura argentina) (1996-1997) emitido por Radio Universidad Tecnológica Nacional. También ha publicado notas e informes en las revistas Estafeta 32 (UNC) y Fin de Siglo.




La Voz del Interior (Reproducción de algunas de las notas aparecidas en el periódico)

*) UN VIAJE DE NOVELA

Entrevista a Luis Gusmán
(Por Daniela Spósito)

Enero no es buen mes para presentar libros. Tampoco para veranear en la ciudad de Córdoba. Ni siquiera vino a ver a parientes o a amigos. ¿Qué hacía, pues, este escritor porteño aquel domingo caluroso, en un hotel de la capital de la provincia ?
Visitar recuerdos y, también, los escenarios de su próxima novela, que tiene mucho de autobiográfica.

“Cuando era chico, la mayoría de los veranos los pasaba en Córdoba, donde conocí a mi primer amor. Dos de mis tíos vivían acá. Yo tenía doce o trece años.
Hace un tiempo volví. Fui a La Falda, al Hotel Edén, esas imágenes conmovedoras estaban en mí. No podía hacer una cosa épica, me inventé una historia acerca de un afiche que compré ahí mismo, del ’27, con una mujer y le inventé una historia : la de alguien que se había escapado de la guerra. Viene cuando el conflicto termina y se encuentra con que el afiche con su cara está acá, en La Falda. Así, surgió la novela.
Una vez leí algo sobre Mar Chiquita, del Hotel Viena, decían que había cosas alemanas. Ayer estuve visitándolo. Ahí hubo una inundación, y es impresionante lo vive la gente. No soportan seguir viendo los restos de la ciudad sumergida. Tuve que hacer este viaje, que es el que hace el personaje, entre la conexión de toda esa ciudad sumergida.
Tenía ya la novela escrita y, aunque no soy muy realista, necesitaba ver el lugar físico. Por eso vine. Inventé una historia que se da entre el ‘60 y el ’70, entre una pareja. Una historia de amor desgraciada. Una especie de escritor que se casa con una peluquera que después estudia cosmetología, -todo por correspondencia-, y claro, empiezan a entrar en una especie de desfasaje. Un desfasaje entre el mundo de donde ella provenía, que era Morón, y el centro, donde estaba la cultura -en su momento-, en Buenos Aires. La Paz, La Comedia, el Politeama... es ahí donde iban todos los escritores, Viñas, Puig, Piglia : amigos.
La mujer se vuelve loca. Una historia de amor como las de la adolescencia, en las que la pareja no se puede desunir porque eso implica casi la muerte o que te arranquen un brazo y no pueden hacer otra cosa que la que hacen : vivir mal.
Se agrega algo extraño, que tiene que ver con Operación Masacre de (Rodolfo) Walsh, lateralmente. En Operación..., todo el tiempo se habla del General Tanco. El personaje de la mujer -la novela tiene algo de autobiográfico, porque se trata de mi primer esposa- era pariente de los Tanco. El vive desgarrado todo el tiempo, porque es apenas un escritor que empieza y ella tiene en su familia a un militar, nada menos que a Tanco. Cuando termino la novela, la llamo a mi ex-mujer y le pido que me hable de Tanco. Entonces, ahí nos enteramos, tanto ella como yo, que ella no era pariente del General, sino de un suboficial con el mismo apellido.
Yo quedé bastante sorprendido. Después, ella me contó que los dos Tanco se conocieron en la militancia peronista, y que cuando murió Tanco, el General, el que lo vistió, en la sala mortuoria, fue el suboficial. Eso nunca se me hubiera ocurrido. Lo tengo que agradecer, porque la realidad me regaló una historia que no hubiera imaginado jamás. Ahí tuve que tomar ciertas decisiones técnicas, porque al principio la contaba en primera persona y hacía que él supiera todo esto. Pero después me pareció mejor contarla en tercera y que él siguiera desconociendo los hechos, que siguiera creyendo que él era pariente del general, cuando en realidad lo era pariente suboficial.

“Intervenir en la polis”
Usted no se considera un escritor de novelas históricas. Si bien es cierto que “Villa” y “Hotel Edén” no se inscriben dicha categoría, sin embargo, tienen una estrecha relación con referentes del pasado de la historia nacional. ¿Es posible pensarlas dentro de su definición de ficción calculada ?
* Totalmente : ambas novelas tocan hechos que nos sacudieron a todos. Trato de entrar a la historia por los laterales, trabajo con personajes míticos, no tan contextuales. Haría una diferencia entre la cuestión histórica, que siempre es contextual, y la cuestión de época que es mítica. Esto permite leer los compadritos de Borges y que no se descontextualicen.
Su manera de abordar el pasado desde la ficción calculada antes que desde la novela histórica, ¿constituye estrategia de distanciamiento para intentar comprender nuestro pasado reciente ?
* Sin este distanciamiento, no se puede pensar. El único que no necesita practicar ésto, es Puig. Puig se toma del género, según la novela que esté escribiendo, y puede contar El beso de la mujer araña o Pubis angelical casi en el mismo momento en el que están sucediendo los hechos. Lo cual es muy difícil en la literatura argentina, sin caer en algo realista, populista o testimonial, en el peor sentido de la palabra.
Cada estilo es la respuesta a una determinada ética. ¿Cómo define la ética de su propio estilo ?
* Eso es muy borgeano. Puedo situarme en una ética de un estilo alusivo, una posición frente al referente y al lenguaje. Mis personajes casi siempre hablan artificiosamente, nunca son realistas, lo que no sucede en algunas películas argentinas.
Hay preocupaciones que yo a los veintipico de años no tenía y que, con treinta de años de trabajo las fui asimilando, aunque hoy no podría cambiar nada de El Frasquito, donde privilegié el tratamiento del lenguaje. Luego, con los años, pasé a darle mayor relevancia a la historia. Cuando empecé a escribir cuentos, comencé a interesarme por la historia, en el sentido narrativo del término, por el relato. A partir de Villa, me preocupé más por los personajes, sobre todo por el de la mujer, que es difícil en la literatura. Hablar de una mujer, no es lo mismo que escribir un personaje femenino. Yo quiero narrar una mujer loca de amor. Ese es para mí el desafío más difícil y la cuestión más dramática, que yo tampoco antes tenía en cuenta, la fuerza de tensión entre personajes no me preocupaba, el pasaje de la primera persona a la tercera.
¿Considera su ética como intempestiva. En el sentido del efecto de distanciamiento de la actualidad qe provoca su escritura...
* Sí, si uno pudiera hacer una diferencia un poco grosera, podría decir que mi literatura es actual pero no de actualidad. Además de lo del distanciamiento, está la lectura, que va más allá de los autores que se manejen en determinado cánon, establecido por la universidad, que a veces es asimilado por la crítica literaria. Siempre traté de escapar a esas cuestiones, porque uno de los defectos de la crítica es que hay muy poca que reconstruya el estado de lengua de los escritores que analizan. Cuando analicé a Mansilla (y aquí hace una pausa para reconocerse en la tradición de Borges y Viñas -salvando sus diferencias-, a la hora de hacer crítica), lo traté de reconstruir desde un estado crítico y teórico que tenía que ver su época y no con referencias actuales.
¿Puede operar, el concepto de ficción calculada, como una selección heterodoxa en relación a los cánones instituidos por una determinada tradición?
En este sentido, la ficción calculada ¿construye una nueva idea de temporalidad y sujeto?
* No me atrevería a hablar de sujeto porque me parece demasiado fuerte, pero sí distingo sujeto del enunciado y de la enunciación, y hablo de pensar las cosas desde el lado de la enunciación. Ahí entra en juego la temporalidad : una temporalidad que no es lineal. A partir de la ficción calculada pude pensar la memoria de nuestro pasado. Lo que me sorprendió en las memorias políticas de Mansilla es una palabra que es casi lo contrario de la ficción calculada. El dice que va a hacer supresiones calculadas. Las supresiones calculadas son políticas, porque cada vez que se que se refiere al hecho político concreto que compromete su posición como sujeto, es decir al rosismo, lo hace mediante una memoria diacrónica que apela a la infancia, un lugar cristalizado e inocente. Cada autobiografía tiene una teoría implícita de la memoria, que es una memoria de clase, de apellidos y territorios.
¿A partir de qué especificidades puede la ficción actuar -de manera eficiente-, en relación al esayo, para “intervenir en la polis” ?
* Ha habido un avance de los procedimientos ficcionales sobre la crítica y viceversa, con resultados disímiles. Esto ha influenciado sobre los problemas de la verdad, de los valores. Hoy hay pocos dilemas éticos en la ficción, en todo caso hay dilemas dramáticos, donde el hecho dramático es tan espectacular, como el de los desaparecidos, que uno se ve obligado a tomar posición de antemano.
Se me plantean, al escribir, dilemas éticos que no sé como resolver, como en La música de Franklin, por ejemplo, decidir que el taxista asesino sea o no delatado o no por su propia hermana.


* POBRE DE MI
Antes del fin, Memorias
Sabato, Ernesto
Seix Barral
214 páginas
(Por Daniela Spósito)

“Me molestan las críticas de los resentidos...”, decía Ernesto Sabato en un reportaje, allá por 1996. Y proseguía : “Yo sólo espero el reconocimiento de la posteridad. Lástima que no me voy a enterar nunca”. La aparición reciente de sus Memorias, le acerca, “Antes del fin”, a ese sitial postrero en el cual, finalmente, será reverenciado tal como él considera que lo merece.
Escrito en clave autobiográfica, este libro
funciona como una máquina inventiva que produce un atormentado e incomprendido personaje llamado Ernesto Sabato. ¿De qué manera fabrica su imagen este exitoso hombre público, convertido -tal como lo demuestran en su ensayo María Pia López y Guillermo Korn (Sabato o la moral de los Argentinos, Bs. As., América Libre, 1997)- en la “conciencia moral de los argentinos”?
“Antes del fin” -que ya se ha transformado en best-seller- permite a este irresistible fenómeno mediático, pasión de multitudes y maestro de vida, continuar con la tarea iniciada en sus escritos y entrevistas: hacer del suyo un rostro heroico, el modelo ético nacional.
Quien ocupa esa función fija -por su mediación- lo que merece ser dicho, pensado y actuado, a través de un discurso que porta una fuerte voluntad de verdad.
“Emblema sintomático de una sociedad” que “en alguna medida optó por el silencio o la delación”, sostiene Eduardo Grüner refiriéndose a Sabato. ¿Qué tipo de sujeto moral delinean las palabras de este personaje, suscitador tanto de odios vehementes como de amores exultantes? ¿Dónde radica la irresistible capacidad de seducción de esta presencia “iluminadora”?
En “Antes del fin” -como en el resto de las producciones sabatianas- hay un claro compromiso ontológico frente a la concepción de sujeto, el cual es interpretado como “persona”, en el sentido cristiano del término (aunque se considera ateo, se permite dudar de su propio ateísmo), lo cual muestra la impronta religiosa del existencialismo sabatiano. La persona es “sagrada” y propensa a la duda, la angustia y la tristeza, aunque posee un resto de esperanzas. La esperanza es, en Sabato, una virtud privada: una mujer que barre la puerta de su casa después de un terremoto basta para recobrar la fe perdida y salvar al ser humano de un destino de desdicha eterna. En su idea de comunidad ideal, los vecinos jamás hablan de política : ellos charlan amablemente sobre el clima y las plantas. Todo lo que suene a sujeto colectivo convoca, para este pensador, reminiscencias totalitarias. De esto se trata su personalismo humanista: uno, el barrio y el universo.
La retórica mística de Sabato supone conceptos metafísicos, entendidos como valores sustantivos. Esta operación, al naturalizar, deshistoriza. La vocación; el llamado; lo absoluto; el alma; el ser humano como integridad; la vuelta a los orígenes y a la tierra; el bien frente a lo demoníaco; la revelación; la salvación, son valores no referidos a la práctica, que aparecen como evidentes por sí mismos y más allá de toda crítica. Conceptos ahistóricos y universales que evidencian la voluntad hegemónica de verdad que porta el texto: violencia legitimada. Estos valores, como todos los fundamentos de las creencias religiosas, no son racionales : tienen que ver con la fe, suponen un ciego acatamiento.
La mirada retrospectiva del ex-físico devenido escritor recuerda la crisis espiritual de los años jóvenes; el alejamiento del mundo científico, del racionalismo y del PC; el anarquismo; el rechazo al dinero... También da cuenta de su paso por el surrealismo, por la revista Sur, su relación con Borges, el encuentro con el Che. Está presente -de manera recurrente-, su antiperonismo. El líder justicialista fue, para Sabato, “un resentido social -hijo natural como era-“, aunque defiende la figura de Eva, la cual es reconstruida como una heroína apolítica; esa mujer es quien preside los hogares pobres junto a la Virgen, santa Evita.
El enamoramiento con su mujer, Matilde, merece un capítulo aparte. Aquella jovencita “me había mirado como si yo -pobre de mí- fuese una especie de divinidad”, relata Sabato, reforzando la imagen de humildad que todo sabio debe poseer.
El escritor realiza una biografía intelectual de sí mismo a través de sus lecturas : Kierkegaard, Jaspers, Pascal, Buber, Unamuno, Nietzsche, Schopenhauer, Emerson, Thoreau, Dostoievski, Cioran, Camus...
A las páginas de “Antes del fin” retornan sus tópicos obsesivos: las críticas al neoliberalismo, al marxismo, al comunismo. Vuelven a aparecer su apuesta a la esperanza privada y a la ecología; la tristeza (palabra que se repite hasta el cansancio); sus premios, reconocimientos y lauros; la muerte de los seres queridos y la propia; la carta a los jóvenes -portadores de la solidaridad y la esperanza-; el irracionalismo y su concomitante crítica apocalíptica a la ciencia; su casa con roturas y paredes descacaradas y la injusticia de los niños de la calle.
Sabato sacraliza la miseria. En ella, dice haber encontrado “la vida esencial”. Asegura en su autobiografía que “donde abunda el peligro, crece lo que salva”. Los pobres son, para él, aquellos “seres que nos revelan lo absoluto”, “Dios se manifiesta en las madres de las villas miseria”, expresa en una romántica apología de la pobreza. Si bien en algunas páginas proclama su lucha contra la falta de justicia social, la pobreza posee -para Sabato- un poder salvífico: hay que aceptar esa condición con “agradecimiento”.
El propulsor de la “Teoría de los dos Demonios” subraya su experiencia en la Conadep. El mismo hombre que participó en la escritura del “Nunca Más” -texto en el que se eluden los nombres de los represores y en el cual se avala la teoría mefistotélica antes citada,- se encarga de repetir que el Golpe del ‘76 se originó por causa del terrorismo (no el de Estado, sino el del “otro demonio”).
El presidente de la Conadep retrata su figura como la de un intelectual aristocrático frente al “típico resentimiento de los mediocres”, categoría en la que incluye a todos sus críticos. La posteridad -como sucede con los héroes y mártires- será la única que le comprenderá. Construcción de sí mismo como héroe portador de valores universales que salvarán al mundo, si el mundo escucha sus prescripciones y obedece.
Una de sus máximas postula: el escritor, en cuanto testigo, deberá prepararse para el “martirologio”. Una y otra vez recuerda a sus lectores que él es un luchador por la justicia social, igual que quienes pelearon en el histórico primero de mayo de Chicago. A la memoria de estos luchadores fue levantada “La Tumba de los Mártires”, rememora. Y ése es precisamente el espacio que este fenómeno masivo está edificándose: un lugar en la tumba de los héroes.
Ante el horror del mundo, ya se sabe, sólo los mártires podrán salvarlo gracias a su mensaje de esperanza, observa a medida que modela su perfil de profeta. “Porque no se puede vivir sin héroes, santos ni mártires”, porque “quedan los pocos que cuentan... son los testigos, los mártires de una época”, aquellos destinados a una “misión superior”, aunque trágica por incomprendida en el presente, se encarga de subrayar este escritor que habla del mundo para terminar hablando siempre de sí mismo.
“Antes del fin”: testamento espiritual de tono profético y grave -cuya profundidad roza, a veces, los límites de lo cómico- que condensa el pensamiento político del habitante ilustre de Santos Lugares.
Hay que reconocer que Sabato olvidó algunos hechos de su vida en estas memorias. Por ejemplo, omite contar que, en la última dictadura, Videla lo “impresionó” por ser un hombre “justo” y “modesto”. Por cierto, el suyo es un anarquismo humanista muy particular. Su permanente ubicuidad le ha permitido apoyar con actitud obediente y elogiosa -según se lee haciendo una genealogía de sus declaraciones periodísticas (ver trabajo de López y Korn)-, la mayoría de los diferentes gobiernos militares y civiles que se han sucedido en la Argentina.
En la presente autobiografía, “la conciencia moral de los argentinos” patentiza su actitud despolitizadora ante lo público y su negativa a pensar en términos de diferencias de clase y de posición, lo cual, junto a una dosis oportunismo, ambigüedad y gestos políticamente correctos, convierten a Ernesto Sabato en un maestro en el arte de la conciliación. El és capaz de estar, a un tiempo, en todas partes: igual que un dios.

* FOUCAULT Y LA LOCURA

de Frédéric Gros, Presses Universitaires de France, 1997, (Traducción de Horacio Pons), Ediciones Nueva Visión, Argentina, 2000, 106 páginas
(Por Daniela Spósito)

La tesis central de este ensayo considera que, cuando Michel Foucault habla de literatura -tanto en Raymond Roussel como en artículos publicados en Tel Quel y Critique-, está prolongando ciertas intuiciones de su Historia de la locura en la época clásica. El eje de la obra -que relaciona al Foucault arqueólogo y al genealogista-, se desarrolla a partir de la idea de una analogía estructural entre locura y literatura: “el lenguaje (literario) es el mismo que trama el delirio de los locos”, argumenta el comentador.
Gros traza una genealogía del concepto de locura en la obra del filósofo francés. A través de este método típicamente foucaultiano, recorre textos que van desde Enfermedad mental y personalidad (1954), pasando por otros escritos de los sesenta, como Las palabras y las cosas, y setenta (Historia de la locura...), hasta llegar a uno de los postulados de Historia de la sexualidad, de 1984, en donde Foucault insta a “pensar la historicidad misma de las formas de experiencia”.
Gros recupera a un Foucault que, alejado tanto del marxismo ortodoxo como del análisis existencial que había orientado sus primeros trabajos y de la psiquiatría positivista, aborda la locura desde una fenomenología de las formaciones históricas de los sentidos. Es desde este lugar que Foucault permite repensar cómo nuestra sociedad se ha constituido a partir de la conformación de los límites entre los conceptos construidos históricamente de razón y locura, entre lo considerado con sentido y lo sin sentido.
No es que literatura y locura sean lo mismo, sino que hablan un lenguaje común, aclara Gros. El lenguaje del loco, como el del poeta, dan cuenta de que, antes de una falta de sentido, lo que existe es su apertura incontrolada y esto, justamente, es lo que permite que la literatura construya sentido.
La literatura es vista por Gros como “algo así como la punta en que asoma la experiencia fundamental de cada época”, como la expresión que “manifiesta la experiencia estructurante de la sinrazón”. Lo mismo que sucede con la locura, la literatura transgrede todo código instituido por la lengua y por lo que una sociedad ha definido como normalidad.
En el origen de la historia se encuentra el sinsentido o, más bien, el rechazo al sinsentido de lo que se entiende por locura, interpreta Gros. La estructura trágica de la división generada entre lo que se establece con sentido y lo que no, es vista por Gros como la base metafísica de la historia, historia en la que cada época dará a la locura un sentido determinado. Esta división, o estructura de la sinrazón, es lo que constituye, pues, a la historia. Se trata de un origen no original, si se quiere, sino repetido intempestivamente y portando, cada vez, nuevos sentidos que se desplegarán desde diferentes series históricas. El espacio en el que se puede pensar el nacimiento de la historia, entonces, antes que alguna forma de comienzo absoluto, tiene que ver con la estructura misma de esa separación, la que será vivida como olvido trágico de esa división en la época moderna, la cual ve a la locura sólo en términos de enfermedad mental(aquí aparece la influencia del tópico heideggeriano acerca del olvido del ser en la técnica). En su afán de medicalizar la locura, convertida ésta en mero objeto de conocimiento, el hombre moderno trata de reducir esa división trágica, aunque el olvido de la locura, la ocultación de las diferentes conciencias de locura, será también, y siguiendo con la lógica heideggeriana, influida aquí por la poesía de Hölderlin, una “posibilidad de reconquista, de ver brillar nuevamente el relámpago de la locura pura”. En este sentido, la historia puede entenderse, postula Gros, como la historia de las ocultaciones de ese estado percibido como aniquilamiento de toda referencia llamado locura.
Lo que posibilita la apertura hacia lo histórico es el rechazo a estos límites, lo cual deja al descubierto esta estructura de la sinrazón como todo origen. Es la falta de origen, la imposibilidad de restitución de alguna de algo fundante por parte del lenguaje, lo que posibilita tanto el delirio como la escritura, experiencias radicales que “exhiben el lenguaje en la raíz de su posibilidad : la evidencia neutra y enloquecedora de que en el principio del lenguaje no hay un sentido original de las cosas : lo que hay es “el lenguaje mismo”, la pura “dispersión de las palabras”, sin algo que las preceda, reflexiona el comentador foucaultiano.


* HOTEL INFIERNO
Hotel Edén, por Luis Gusmán, Grupo Editorial Norma Literatura, 1999, 246 pgs.
(Por Daniela Spósito)
Una historia de amor desgraciado -aparentemente ajeno a la historia política de la época- se cruza con la infausta historia de la Argentina de las últimas décadas. Así como la pregunta: “¿Dónde está el General Tanco?” recorría osbsesivamente parte de la trama de Operación Masacre de Rodolfo Walsh, el interrogante acerca de Mónica -una chica de barrio, presunta sobrina del mismo Tanco-, persiste durante todo el recorrido de Hotel Edén. ¿A dónde está esa mujer? ¿A dónde, la verdad del pasado?
Ochoa -el protagonista masculino-, también es un chico de barrio, pero su meta está en La Paz o en el Tortoni, en los bares del centro, allí donde se habla de existencialismo, de marxismo, de psicoanálisis. El aspira a ser un intelectual, un escritor. Pero no tiene un oficio ni un nombre. Tampoco una familia peronista.
Ochoa “pugnaba por entender ‘la lucha de clases’ o ‘el ser nacional’”, cuenta Gusmán en Hotel Edén, pero “nada podía hacer para convertirse en lo que sus amistades llamaban ‘un hombre comprometido’”.
En cambio Mónica, tan kitsch ella, tan cosmetóloga, tan poco leída, parece pertenecer a la estirpe de Tanco, aquel general que participara del levantamiento peronista del ‘56.
Y será esta Mónica, despreciada y a la vez buscada desesperadamente por el protagonista, quien tomará la revancha final. A pesar de su lucha contra soledad y la locura, ella nunca develará a Ochoa la verdad del gran secreto que éste necesita para terminar con su primera novela: el Tanco de su familia no fue el mismo Tanco héroe de la Resistencia Peronista contra la “Revolución Libertadora”. No obstante, el Tanco de Mónica también fue peronista: un suboficial amigo del otro Tanco, el general. Ambos militaron en una misma Unidad Básica durante la Resistencia.
La mujer desdeñada por Ochoa tiene un secreto, y esto otorga valor a su vida: en su genealogía hay un peronista, cosa que Ochoa, por más literatura que consuma y escriba, nunca podrá conseguir.
De estas cuestiones -en parte autobiográficas- habla esta novela, por la que circulan también narraciones sobre el silencio colectivo de los argentinos en relación con algunos sucesos del pasado: las conexiones nazis con el “otro” peronismo o la última dictadura militar en la Argentina. Otra vez, las desapariciones de los cuerpos de tiempos oscuros que nadie quiere revelar.
Ochoa se verá enmarañado por este pasado que necesita conocer para escribir la novela que, al fin, le conferirá una identidad. Pero se encuentra limitado por una promesa: si Mónica vuelve, él tirará su proyecto de escritura.
El enigma fundamental que constituye su identidad social permanecerá como un enigma. Y Ochoa se convertirá, lejos de Mónica, en escritor -un intelectual interesado por cuestiones políticas e históricas-, como camino para descubrir el misterio. Y seguirá llamando a Mónica, insistentemente. Porque Mónica, ese amor largo y triste y para siempre imposible, se ha emancipadado de la mirada despectiva de Ochoa. Y de ella es el patrimonio de la verdad tan buscada.
Una búsqueda que permitirá a Ochoa, seguir hacia adelante en la profesión arqueológica de contar la historia de restos que quedaron sumergidos, pero que mantienen su huella en el presente.

* VIDAS FILOSOFICAS

Presentado POR TOMAS ABRAHAM, EDITORIAL EUDEBA, BUENOS AIRES, 1999, 490 PAGINAS.
(Por Daniela Spósito)
Tomás Abraham ha modelado una imagen de sí como la de un desajustado cultural. Abraham se las arregla para compatibilizar esta faceta con sus múltiples compromisos: es profesor titular en la Facultad de Filosofía de la UBA; director de un seminario de aficionados a la filosofía; intelectual mediático que opina -regularmente-, sobre múltiples temas sociales y productor de ensayos, cuyo nivel teórico suele presentar importantes altibajos. “Vidas filosóficas” es una serie de ensayos sobre pensadores (buena parte de ellos no incluídos en el cánon de la tradición filosófica académica), realizados por un grupo constituido, mayoritariamente, por profesores universitarios que se reúnen -desde hace quince años-, alrededor de la figura de Abraham. La selección de los biografiados muestra una voluntad cierta de romper con los objetos de estudio ontológicamente preconstituidos por las fronteras disciplinarias. Un eclecticismo que se desliza epistemológicamente ejerciendo un efecto de corrimiento de los límites que definen el campo de lo filosófico. Y generando un escándalo aún mayor: no son grandes sistemas los que se piensan sino biografías. Lo que aquí interesa, lejos de ser la curiosidad por los detalles psicológicos de los retratados, son aquellos gestos mínimos que, a través una intensa construcción de sí, han ejercido algún efecto en la esfera de lo público: momentos de intersección entre un estilo de vida y una obra. La meditación filosófica es entendida como una práctica que implica una mirada radical sobre la vida misma: “la filosofía es una invención humana y depende de los límites de la posibilidad humana, puesto que un filósofo no tiene ninguna relación con un más allá, ni con el núcleo central del mundo de los mundos. El conocimiento de la totalidad no es una operatoria filosófica sino un sueño teosófico”, dice Abraham en la Presentación del libro y remata: “Una vida filosófica es una vida que necesita de la vida para vivir”. “Vidas filosóficas” se plantea en el marco del proyecto foucaultiano de pensar la filosofía como un ejercicio ético, en el sentido de una estética de la existencia: arte de la delimitación de nuevas subjetividades que excedan el marco previsible de las estructuras que las sujetan.
Como en la taxonomía de la enciclopedia china borgeana, esta conjunción de pensamientos produce un extraño efecto de dislocación, profundizado por las escenas elegidas para ser narradas: las cartas de Hegel a su bodeguero, el encuentro de Sartre con John Houston, los miedos profundos de Wittgestein, las obsesiones de Gombrowicz...
Textos de Hebe Uhart, Carlos Correas, Alejandro Rússovich y del mismo Abraham, entre otros, dan cuenta de las vidas filosóficas de Sartre; Séneca; Sócrates; Aristóteles; Maquiavelo; Kierkegaard, Horkheimer; Agustín; Foucault; Levinas; Platón; Hegel; Rousseau; Pascal; Simone Weil; Witgenstein; Gombrowicz; Unamuno; Arendt; Heidegger; Ortega; de Beauvoir, Maimónides; Bergson y Soros.

* NOVELAR LO SIDO
No velas a tus muertos, Martín Caparrós, Ediciones de La Flor, 274 páginas
(Por Daniela Spósito)

No es un dato menor que el autor haya terminado esta novela el mismo día del séptimo aniversario de la muerte de Perón. La cuestión de la herencia del Padre recorre el cuerpo de No velas a tus muertos, primer novela de Martín Caparrós, hoy editada por De la Flor. ¿Cómo pensar la revolución si no es desde versiones infieles a la voz del Padre muerto? ¿Será la deserción de toda causa (de la paterna pero también de la militante) el destino de quien sueña inaugurar nuevos tiempos?
El deseo de una Patria aparece, en la obra de Caparrós, como el lugar desde el cual se enuncia la pérdida y se intenta pensar una identidad más allá de toda disciplina. Caparrós escribe esta novela desde el destierro en Madrid, lejos de “el farolito de la calle en que nací”. Y a medida que el barco se aleja de las costas patrias, su obsesión por responder a la pregunta acerca de la propia identidad acomete. Caparrós termina, por fin, su novela y corre hacia la estatua de Perón para decirle que ya lo ha velado, novelándolo. Pero de pronto, el ritual sagrado frente al monumento deviene sacrilegio: el escritor agarrra al “bronce impertérrito” a zapatazos. Pertinencia impertinente, la de Caparrós, parte de aquella “generación que debía ser peronista (...) porque Perón era el aglutinante común”, aquella que debe posicionarse frente a los discursos de un Perón que ora alentaba, ora frenaba la lucha revolucionaria, según las circunstancias e intereses.

Erigida contra la historia monumental, No velas... piensa la militancia de los ´70 “no sólo como objeto de torturas, secuestros y asesinatos”. Novela con fuerte impronta autobiográfica, la reedición de la ópera prima de Caparrós, mezcla voces de jóvenes militantes narradas en diversos registros testimoniales: cartas, confesiones autobiográficas escritas en diarios personales, reflexiones anotadas en los bares, guiones cinematográficos... Así, aparecen en escena discursos amorosos, la épica militante, el silencio de la traición, el voluntarismo, la muerte, el miedo.


El pasado argentino reciente ya no puede ser narrado en clave épica, parece decir un Caparrós ironista quien, sin embargo, se sienta a la mesa y reedita su primer novela. Un libro que intenta dar cuenta de los ´70 desde su mirada de ex-militante, igual que los tres tomos de La Voluntad. “La Voluntad es algo que uno dice viendo los ´70 desde los ´90. Pero en aquel momento, (creíamos que) el mundo no iba a cambiar por la voluntad de muchos, sino porque el socialismo científico así lo determinaba”. Y la voluntad, se sabe, constituye la base de la tragedia. La narrativa argentina sobre la historia de aquella generación que ejercitó su pasión pública y tuvo la voluntad de querer ser sujeto de la historia, no ha podido desprenderse, en general, del tono heroico. Caparrós es una excepción a esta servidumbre de la forma trágica. No velas, piensa el pasado desde una épica de la negatividad, desde el fracaso y el destierro, a través de una autoironía conciente de su propia carencia de mitos, despojada de fe en la voluntad, esgrimiendo dudas frente a la claridad de las consignas.
La concepción autocrítica de su propia empresa militante y de la posibilidad de comprender la verdad del mundo deja abierto el final del relato : el conflicto social queda irresuelto. El muchacho de la juventud peronista Carlos/¿Caparrós? se convierte -al final de la novela- en un desertor de quien sus compañeros dicen : “¿Cómo va a rajarse así, dejándonos plantados a todos, a nosotros, a la operación, a la orga, a todo... ?”. Una mirada que pasa revista al propio rostro (¿o máscara definitiva?) desgarrado entre la militancia y la escritura, recorre las páginas de No velas, en las que se lee el costado humano, demasiado humano de lo que alguna vez se quiso heroico. Aprehensión realizada a través de la ironía: recurso no heroico de una conciencia que sigue siendo trágica aunque haya perdido, ya, su fe en las esencias. Pese a su escepticismo (¿o desde él ?), el escritor -tal como lo hace el poeta retratado por Gelman-, se sienta a la mesa y novela a sus muertos.

Finalmente, el libro no concluye con una consumación o resolución del drama: no hay reconciliación última ni trascendente posible. No es posible extraer, de esta historia, relatos capaces de inspirar heroísmo para las generaciones del presente y del porvenir, pero sí, quizás, aquel deseo de ir más allá. He aquí la marca generacional de Caparrós, entendiendo ese término en el sentido que le da Kristeva, antes que como edad cronológica común, aludiendo a un espacio deseante compartido.
Caparrós intenta autoconstituir una identidad más allá de los límites conocidos, y lo hace a través de una prosa poética capaz de cuestionar sus propios fundamentos: inventa lenguas y formas bastardas, construye herencias y aprovecha -como dice en La Historia- “el abanico de posibilidades impensadas que se (abren) para elegir su forma de tiempo”.

* SIN HEROES NI TUMBAS
La Voluntad, Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina - 1976-1978
Tomo III
Eduardo Anguita y Martín Caparrós
Grupo Editorial Norma - Literatura


El último tomo de la saga de relatos históricos del dúo Caparrós-Anguita no termina con el típico epílogo con el que algunos textos dan cuenta de las conclusiones de sus autores y, al hacerlo, monopolizan el gesto moralizante. Antes bien, su clausura se conforma a partir de los testimonios en primera persona de varios de los protagonistas de la narración, quienes cuentan sus experiencias como entrevistados para la producción del libro. La palabra es otorgada, entonces, a los propios actores : se multiplican las miradas retrospectivas, a la vez que quedan en evidencia las dificultades para pensar -de manera crítica- los tiempos sidos. Un final, el de esta obra, que permite leerla como una construcción plural antes que como la voluntad personal de un par de autores.
Historia dirigida a los herederos: la dedicatoria del libro reza “A sus hijos”. La intervención de uno de los protagonistas refuerza este sentido de “promesa emancipatoria”: “Ellos salvarán/ lo que peleamos/ (...). Heredarán/ el aliento imbatible/ más allá de nuestros huesos y despojos y entonces/ todos estaremos allí”. La tarea de duelo implica saldar una deuda para con los muertos: narrar la historia pasándole un “cepillo a contrapelo”, como forma de vengar la memoria de las generaciones oprimidas del pasado, como forma de utopía conjuradora del destino de los vencidos.
La elección de Caparrós y Anguita,- quienes fueron militantes de Montoneros y ERP, respectivamente-, de volver sobre las enigmáticas huellas de la militancia argentina de la segunda década del setenta, -a partir de la reconstrucción biográfica de la cotidianeidad de algunos de los sobrevivientes-, se contrapone a las habituales formas heroicas de contar la Historia.
Estos microrrelatos, construidos a partir de las memorias de aquellos que regresaron de la “muerte”, se entretejen con artículos de periódicos y revistas, cartas, comunicados,..., en una trama que resignifica las anécdotas particulares y fragmentarias en una visión de conjunto de los hechos, en un marco político. No se trata pues, de una suma de historias individuales, sino de relatos que permiten, a través de interrogar el sentido de aquella generación plena de ausencias, pensar la identidad de un “nosotros” perdido.
El gran tema de “La Voluntad” es uno de los tópicos que más se resiste -en tiempos “políticamente correctos”- a ser interpelado, a ser interrogado en su definición estereotipada : la violencia. La exposición de los modos de concebir este concepto por parte de la militancia revolucionaria de la Argentina entre 1976 y 1978, posibilita indagar los móviles que tuvieron como efecto los distintos posicionamientos adoptados por cada grupo. La teoría de los Dos Demonios queda desacreditada desde el comienzo.
“¿Pero de qué puede ser rescatado algo sido ? No tanto del desprestigio y del desprecio en que ha caído, sino de un determinado modo de su transmisión. El modo en que se lo honra como ‘herencia’ es más funesto de lo que podría ser su desaparición”, dice Walter Benjamin en sus “Apuntes sobre el concepto de historia”.
“La Voluntad” rescata, -a través de su peculiar manera de hacer comparecer lo sido-, otra forma de apropiarse y de transmitir, de construir la herencia. Estrategia política contra el olvido que -ante la amenaza del eterno retorno de lo mismo- intenta ontologizar los restos desaparecidos de nuestra historia reciente.

* LO QUE NO PUDO SER

La amigdalitis de Tarzán, por Alfredo Bryce Echenique, Alfaguara, 1999, 319 páginas.
(Por Daniela Spósito)

Suena tristísimo un bolero. El género preferido por los amores desencontrados. Un hombre, una mujer, el exilio, las mudanzas eternas y una pasión que sólo se topa con obstáculos para su consumación. El correo será el vehículo material de esta relaciòn sobre la cual, desde un comienzo, pende el presagio maldito una distancia infranqueable.
Las cartas entre el cantautor limeño Juan Manuel Carpio y la “niña bien” nacida en San Salvador y formada en colegios suizos, de profesión traductora y madre de familia, Fernanda María de la Trinidad del Monte Montes, constituirán el hilo tenue pero incorrompible que unirá los corazones de estos dos desdichados.
Los diferentes tonos de las introducciones epistolares, a través del paso del tiempo, marcarán la forma en que se irá desenvolviendo la relación que alguna vez se iniciara en un apartamento parisino. De la pasión a la hermandad, de la fraternidad a la sociedad, a veces, también, algo que se acerca al odio. Finalmente, siempre quedará, como resto, un amoroso compañerismo entre estos dos amantes que se pasan la vida desencontrándose a través de mil ciudades distintas, concientes de que han nacido el uno para el otro y que es inútil olvidarse.
“Diablos”, comienza la novela. “Tener que pensar, ahora, al cabo de tantos, tantísimos años, que en el fondo fuimos mejores por carta”, reflexiona Juan Manuel Carpio, quien termina por encontrarle el sabor al eterno desencuentro, aunque éste sea amarguísimo. Pero qué mejor que este sabor para la inspiración artística de un cantautor de boleros.
El personaje femenino, Fernanda, se va erigiendo, a través de su deliciosaretórica epistolar, como una criatura inolvidable. Ella es tan autosuficiente, tan “mujer Tarzán” al comienzo de la novela; tan vulnerable, tan “Tarzán con amigdalitis” a medida que va asumiendo el destino de la fatal distancia con su amado. Ese amado que no se animó a intentar a tiempo una vida compartida con la Fernanda de sus amores.
Esa palabra no dicha en su momento -en aquella juventud perdida,- los acompañará, como una gota persistente que golpea sobre el cráneo-, por el resto de sus vidas.
“¿Qué nos faltó, entonces? ¿Amor?”, se pregunta desde su desconsuelo infinito el protagonista de la novela. Lo que faltó, entiende, cuando ya es tarde para volver a intentar lo que no pudo ser, fue “haber sabido estar en el lugar apropiado” y en el “momento debido”. Sólo las cartas salvarán a este par de desencontrados.
La historia culmina con la asunción de lo que al comienzo ya se presumía: el suyo estaba condenado a ser un amor epistolar, alimentado a pura nostalgia y lejanía.
Entremedio de las palabras de los amantes, que circulan, casi todo el tiempo, por correo, Bryce Echenique -quien, recientemente, ha retornado a su Perú natal- aprovecha para reflexionar sobre la política latinoaméricana de los setentas y la literatura del “boom”.

* EL PSICOANALISIS: UN ARTE EROTICO

Entrevista al psicoanalista francés Jean Allouch
(Por Daniela Spósito)

Uno de los principales referentes del psicoanálisis lacaniano en el mundo, el francés Jean Allouch, miembro de la école lacanienne de psychanalyse, visitó recientemente Córdoba para dictar un seminario que se realizó -de manera simultánea- en París. "Esa obsesión sadomasoquista que caraceteriza nuestro amable ambiente sexual..." fue la frase de Lacan elegida para dar nombre a este encuentro que proseguirá los días 4, 5 y 6 de agosto en Buenos Aires. A lo largo de las sesiones del seminario, Allouch se refirió a "cómo y en qué los adelantos de Lacan están antes y en los horizontes de la erotología actual".

-¿Cuál es el estatuto que se otorga al
psicoanálisis al decir de éste que es una erotología ?
-Parece que decir que es una erotología es la apuesta del psicoanálisis desde Freud. Luego Lacan, y nosotros ahora. A través del método psicoanalítico se puede encontrar una posibilidad de modificación interna de la configuración erótica que ocurre en la transferencia: lo que se llama "analisis de la transferencia", no es precisamente ninguna otra cosa más que esta modificación.
-¿Cómo relaciona este estatuto erótico del psicoanálisis con el arte liberador del cuidado de sí, es decir, con una ética en el sentido foucaultiano, en contraposición a una ética identificada con la moral que juridiza y psicopatologiza lo sexual?
-El psicoanálisis se ha transformado cada vez más, en estos últimos quince años, en lo que Foucault llamaba una pastoral. La pastoral es una práctica de los curas que se enseña, un dispositivo complejo que implica la confesión, la discusión, el consejo moral, la compasión, la ayuda caritativa y que tiende a que los cristianos se comporten conforme a su fe. Hay una gestión de la gente, una manera de ponerlos en una cierta disciplina de vida. Los psicoanalistas han tomado este camino cristiano. En un tiempo en que los curas no lo pueden hacer más, los psicoanalistas lo hacen. Por ejemplo, en Francia, hay una discusión sobre el casamiento de los gays. Hay muchos psicoanalistas que dicen que eso no se debe hacer, pues, para tener un niño
tiene que haber un hombre que sea verdaderamente un hombre, una mujer que sea verdaderamente una mujer; se necesita la diferencia sexual, como dicen ellos. Es para mí un error cuando el psicoanalista empieza a ponerse en una postura desde la cual dice la ley o por lo menos aconseja a la gente que hace la ley. La función del psicoanalista, al revés, es encontrarse con los problema generados por la ley social que existe.
-¿Supone usted, entonces, un planteo estetizante, en el sentido foucaultiano de una ética para la cual la práctica psicoanalítica debiera conducir al olvido de sí, en el sentido de hacer vacilar la identidad como prerrequisito para la constitución de un arte de vivir?
-Cuando un psicoanálisis funciona, sin dudas hay una dimensión estética presente. Pero eso no ha sido bien estudiado hasta ahora, sería muy interesante hacerlo. Estética en el sentido de la vida misma, de lo que ocurre en las sesiones o fuera de las sesiones, de por qué ese psicoanálisis adviene. Lo que hace que la gente que se analiza se dé cuenta de que algo pasa, seguro que tiene que ver con una dimensión estética.
-Para Lacan no existe la diferencia sexual...
-Ya en 1963 planteaba Lacan que, en la sexualidad, no hay encuentro con el otro. Eso quiere decir que para él, ya en ese momento, no existe hetero-sexualidad. Lo que plantea es que el lazo entre alteridad y sexualidad no se hace. Pero ésto se puede decir sólo ahora, cuando podemos leer los trabajos de los Estudios de Gays y Lesbianas que nos permiten decir que ellos tienen razón cuando dicen que las cuestiones de heterosexualidad, homosexualidad, perversión, son invenciones recientes, no tienen más antiguedad que un poco más de un siglo. Antes de la invención de estas palabras, estas cosas no existían.
-¿El asunto central del psicoanálisis es, entonces, el de las relaciones sexuales o, en última instancia, el psicoanálisis trata de relaciones de saber y de poder?
-No se puede separar tan fácilmente relaciones sexuales y relaciones de poder. Fundamentalmente, se trata del síntoma; ese es el asunto del psicoanálisis. Pero claro, esos síntomas se encuentran siempre integrados en múltiples relaciones de saber y de poder. Según la idea freudiana en relación a que el goce es esencialmente masoquista, idea que a Lacan también le convenía, no se pueden diferenciar relaciones sexuales de relaciones de poder.
-Para ayudar a problematizar estas relaciones de poder, ¿el analista debiera plantear algo así como una relación fraternal -antes que paternal o
magistral- con su paciente?
-Quizás, quizás. Hay algo también en el orden de la amistad, la cual se da con una dificultad particular porque esa amistad tiene un cierto fin, lo que no ocurre generalmente con las amistades, a propósito de las cuales, se
piensa que sólo la muerte les va a poner fin.
-¿Quiere agregar algo más?
-No, está bien con sus preguntas, nada más.
Así dijo J. Allouch, tras lo cual soltó una larga y cavernosa carcajada, una más de las que habían coronado algunas de sus respuestas. Con estilo pausado, tan amigable como poco solemne o escolástico, el reporteado comentó a la periodista que esperaba que su castellano no hubiera estado tan "feo". "Tiene un manejo excelente del idioma", respondió ella, aunque agregó: "Sólo que no se dice 'síntomo'sino 'síntoma'. Es femenino", enfatizando la "a" final, con toda la seguridad de quien se refiere a su habla nativa ante un extanjero. Después de despedirse, y ya camino a la redacción, la periodista advirtió que "síntoma" es un sustantivo masculino.
Si bien occidente cree saber cada vez más sobre el sexo, en realidad, lo que se tiene, son torrentes de información sobre una pretendida verdad sexual. Para Jean Allouch -de acuerdo a lo postulado tanto por Jacques Lacan como por Michel Foucault-, "no se trata tanto de cómo hablar verdaderamente de la vida erótica sino de cómo eros juega con esa carta del hablar verdadero para fines que sólo tienen poco que ver con la verdad, que son, por ejemplo, la seducción o el gobierno del prójimo". Es en este último sentido que, desde Foucault, puede pensarse en un psicoanálisis que equivalga a un arte erótico: una erotología.
No existe algo así como un destino sexual que defina de manera natural y
apriori qué es ser hombre o ser mujer. Contra toda forma de esencialismo
naturalista y, puesto que "el sexo del mamífero hablante no es un dato natural”, Allouch asume una posición constructivista. Frente a la juridización, moralización y psicopatologización de lo sexual que cierto psicoanálisis embandera, este psicoanalista francés plantea, por el contrario, que el psicoanálisis se emparenta, ante todo, con el cuidado de sí. Cuidado de sí no desde un punto de vista higiénico, médico o policíaco, sino desde un saber erótico que, antes que indagar la verdad, busca que toda identidad supuesta vacile: pérdida de sí que intensifique el goce, a la vez que dé lugar a la constitución de un estilo, de un arte de vivir. Por esto, Allouch se refiere
al psicoanálisis como una erotología para el olvido.

Si bien occidente cree saber cada vez más sobre el sexo, en realidad, lo que se tiene, son torrentes de información sobre una pretendida verdad sexual. Para Jean Allouch -de acuerdo a lo postulado tanto por Jacques Lacan como por Michel Foucault-, "no se trata tanto de cómo hablar verdaderamente de la vida erótica sino de cómo eros juega con esa carta del hablar verdadero para fines que sólo tienen poco que ver con la verdad, que son, por ejemplo, la seducción o el gobierno del prójimo". Es en este último sentido que, desde Foucault, puede pensarse en un psicoanálisis que equivalga a un arte erótico: una erotología.
No existe algo así como un destino sexual que defina de manera natural y
apriori qué es ser hombre o ser mujer. Contra toda forma de esencialismo
naturalista y, puesto que "el sexo del mamífero hablante no es un dato natural”, Allouch asume una posición constructivista. Frente a la juridización, moralización y psicopatologización de lo sexual que cierto psicoanálisis embandera, este psicoanalista francés plantea, por el contrario, que el psicoanálisis se emparenta, ante todo, con el cuidado de sí. Cuidado de sí no desde un punto de vista higiénico, médico o policíaco, sino desde un saber erótico que, antes que indagar la verdad, busca que toda identidad supuesta vacile: pérdida de sí que intensifique el goce, a la vez que dé lugar a la constitución de un estilo, de un arte de vivir. Por esto, Allouch se refiere
al psicoanálisis como una erotología para el olvido.

* TEXTOS PROHIBIDOS EN CORDOBA

(Por Daniela Spósito)
El conflicto entre el libre pensamiento y expresión de escritores, por un lado, y los principios políticos y morales vigentes en una sociedad, por el otro, tienen una larga historia en la Argentina que se remite al tiempo de la Colonia. El siglo pasado también fue testigo de la prohibición de libros, ya sea por parte de la Iglesia, o de los organismos Gubernamentales. Sobre todo, durante dos de sus dictaduras: la de los años 30 y la del 76. Córdoba no estuvo exenta de ejemplos sobre textos censurados.

Entre los casos de censura de libros producidos en Córdoba, se destacan, por su brutalidad, la prohibición de la tesis del dr. Ramón Cárcano, en , la censura y encarcelamiento al novelista y ensayista Raúl Barón Biza, durante la Década Infame, o el texto escolar de Matemáticas Modernas, durante la última dictadura.
Ya en época de la Colonia, las cajas de libros que viajaban hacia el Nuevo Mundo, tenían que mostrarse en la Casa de Contratación con una lista en la que un inspector colocaba la inscripción : “No son libros prohibidos”, en el caso que hubieran pasado el control. Si alguno de esos textos figuraba en el “Index de obras prohibidas y expurgadas”, como sucedía con los relatos de ficción, era retenido. Eran tiempos en que la Iglesia o el Gobierno.
El siglo XIX también produjo obras bajo los signos del exilio y la persecución. “El Matadero” de Esteban Echeverría, o el “Facundo”, de Sarmiento, son claros ejemplos de esta situación.


Barón Biza
“No publiques este libro, -me aconsejaron. No publiques este libro, -amenazaron. No publiques este libro, -gimieron los que aún me aman dice uno de los escritores cordobeses malditos, Raúl Barón Biza, tres veces sentenciado por..

El dicho precedente, forma parte de la primera edición de “Todo estaba sucio”, novela editada por el mismo Barón Biza en 1963, cuya advertencia inicial a los lectores reza : “Es una novela realista ; cumplimos en señalar que su lectura no es recomendable a menores de edad ni pusilánimes”. También en esa edición y, a manera de prólogo, aparece el alegato del abogado defensor de este escritor, durante el proceso por la causa iniciada en su contra por su libro Punto Final. Allí, Lamadrid hace referencia a las palabras de quien había sido juez durante el proceso por otro de sus libros, El derecho de matar, el dr. R. Nicholson.

La trituradora de papeles
Ni los personajes de “Fahrenheit 451” hubieran imaginado las desapariciones de libros (“algo de tercer orden, en relación a la desaparición de personas”, -comenta uno de los sobrevivientes) ocurridas en la Argentina durante los años de terror que sucedieron al último golpe militar. Entre los papeles que documentan las listas negras de artistas e intelectuales, aquello que se llamó “Operativo Claridad”, mentado por los partícipes de esa Dictadura, puede leerse un singular pedido : Necesitamos “trituradoras” de papeles, dicen los memorandums que se salvaron de la masacre. Es que no sólo desaparecían determinados sujetos y objetos determinados como “peligrosos”, también se hicieron humo la mayoría de las pruebas de aquéllos crímenes.
Antes del golpe del 76 ya el huevo de la serpiente mostraba, una vez más, su cáscara inquisidora y letal. Se prohibieron, en aquella época, “The Buenos Aires Affair”, de Manuel Puig ; se inició un proceso a Germán García, por Nanina ; Monte de Venus, de Reina Roffé. En vez de Index, listas negras. Distintos instrumentos para un mismo fin normalizador de las “buenas costumbres” y restablecedor de la “verdad” y el “orden”.
Además de personas e ideas, la última dictadura hizo desaparecer numerosos textos, entre los que estaban, por ejemplo, el libro de texto escolar sobre Matemáticas Modernas, escrito por un profesor de un Colegio Secundario, cuyo mayor pecado era hablar sobre los vectores y la teoría de conjuntos. “Eso induce al comunismo”, decían quienes defendían las listas negras que circulaban por aquel entonces. En aquellas listas figuraban, desde los nombres de los libros de Karl Marx, Federico Engels, León Trotsky, Lenin, hasta los de textos para niños, como “El Principito” de Antoine Saint Exupery o García Márquez, Neruda, John William Cooke, Cortázar,
Corría 1976. El 30 de abril de ese año, por orden del comandante Luciano Benjamín Menéndez, Córdoba es testigo de la quema de millares de libros.

El subversivo Diccionario Larousse
Las obras prohibidas por el Vaticano han conformado, a través de los siglos, un Indice. Este Index fue creado en el año 54 de nuestra era, por el entonces Papa Alessandro Farnesio, quien pusiera en marcha, también, el Concilio de Trento, con el objeto de suprimir la inmoralidad. Su última edición (siempre renovada) es de 1948. Recién en 1966 fue suprimida su edición. Algunos de los libros censurados por este Index han sido: los Pensamientos de Pascal ; textos de
Locke, Diderot, Condorcet, Condillac; Los Miserables y Nuestra Señora de París de Víctor Hugo;
Los mandarines y El segundo sexo de Simone de Beauvoir; las
Flores del Mal, de Charles Baudelaire; el Gran Diccionario Larousse; obras de Andre Gide, Jean-Paul Sartre y la
Vida de Jesús, del abate Steinman.

* LA TEVE Y LAS FORMAS JURIDICAS
Acerca de los programas-tribunal
(Por Daniela Spósito)

A medida que la confianza en el Poder Judicial se resquebraja al ritmo de la crisis de legitimidad que aqueja a las instituciones democráticas, los programas-tribunal, investidos por formas jurídicas, se erigen hoy como unas de las más eficaces máquinas productoras de efectos de verdad y garantizadoras de control.
Se define como programas-tribunal, aquellos espacios televisivos en los cuales se utiliza la indagación para llegar a autentificar una determinada verdad, a la vez que se establecen reglas de enjuiciamiento capaces de mostrar los conflictos que obstaculizan la vida colectiva. Programas que definen, enjuician y sancionan periodísticamente las reglas y delitos, y anuncian que este proceder garantiza la reapropiación de la justicia por parte de la sociedad civil.
Las formas jurídicas se sirven coyunturalmente de la eficacia de las formas parainstitucionales massmediáticas y, articulándose con las mismas, continúan asegurando determinados efectos hegemónicos de poder y saber, legitimando una determinada distribución de fuerzas dentro del campo de las relaciones sociales.
Estas prácticas mediático-jurídicas hacen aparecer, en lo denotado de su discurso, el derecho democrático de hablar y de estar informados “objetiva y ecuánimemente” sobre todo lo que pasa. Prometen “las dos caras de la verdad” y requieren de los espectadores que mantengan las buenas maneras del diálogo : colaborar antes que confrontar.

Control no tan remoto
Gracias a su eficacia en cuanto a la producción de efectos de verdad, la tevé, investida por el fenómeno jurídico (y también el pedagógico), se constituye como instrumento privilegiado en el actual proceso de reorientación instrumental, definida, en parte, por un achicamiento del gasto público, disminución de la participación ciudadana, descreímiento de las instituciones representativas, crisis de legitimidad de las formas políticas tradicionales, difusión, investigación y definición televisiva de las conductas corruptas de los funcionarios.
En tiempos de transición de una sociedad disciplinaria a una de control (G. Deleuze), nos encontramos con que las disciplinas ejercidas en lugares cerrados, como tribunales y escuelas, ceden el paso a mecánicas de control ejercidas en espacios abiertos : “el aire” televisivo no encuentra fronteras. Pero la voluntad controladora no ha cedido. Simplemente se trata de un cambio de régimen (tal como ha cambiado el régimen político, en las últimas décadas, en la mayoría de los países latinoamericanos : de dictaduras a gobiernos democráticos, aunque la hegemonía neoliberal-conservadora mantenga su identidad).
El control ejercido a través de determinado uso de la televisión, antes que a una democratización de la distribución de fuerzas, implica un nuevo régimen de dominación.
¿De qué manera la eficacia de estas prácticas es usada para mantener la vigencia de un cierto estado de cosas, buscando eficientizar costos ? ¿Cómo este discurso intenta regular los antagonismos sociales y naturalizar el derecho establecido, a la vez que neutralizar diferencias, y de esta manera, hacer aceptable un poder evitando las posibilidades que permitirían pensarlo como intolerable?

Juicios sumarísimos
“La Justicia en este país es adicta al poder y es lenta. En cambio, nosotros, (los periodistas televisivos), hacemos juicios rápidos. Sumarísimos. El acusado queda absuelto o condenado en el momento. Si se compite con la Justicia, pierde la Justicia”, opinaba el periodista Samuel Gelbung en un programa que giró sobre la credibilidad de la tevé.
Tal como lo señala la investigadora en discurso político y géneros discursivos massmediáticos, Leonor Arfuch, la política ha devenido “género massmediático” y “la pantalla se ha constituido en espacio público por excelencia”, en el cual los valores colectivos son custodiados por los conductores erigidos como árbitros garantes de la igualdad.
Así como los ciudadanos estamos atravesados por el orden jurídico desde el nacimiento (somos dados de alta en esta sociedad a través de nuestra inscripción en el Registro Civil), se recibe el alta por segunda vez, superando el estado de ignotos, en otro nacimiento : la ceremonia de aparecer en la pantalla chica, cuyo poder ontologizante otorga -en un medio altamente anómico- un fuerte efecto de pertenencia.

La censura invisible
Pareciera que frente a las “democráticas” cámaras de tevé, todos tuviéramos derecho a “decirlo todo” y toda la verdad pudiera ser allí mostrada, develada.
El periodista Jorge Halperín reconoce que “los medios presionan, amplían la visibilidad de ciertas cosas, pero más allá no pueden ir. Hay otros factores de presión. El periodismo no es un ente aislado que opera solo. Hay un circuito de poder”.
Eso mismo es lo que sostiene el sociólogo Pierre Bourdieu cuando en su libro “Sobre la televisión” se refiere a la “censura invisible” que ejercen la política, la economía, la competencia con los otros programas y los índices de audiencia. Censuras que hacen de la tevé, a través de su eficaz producción de efectos de realidad, un instrumento privilegiado de control simbólico.
“Nuestro actual sistema democrático prevé instancias de control para el Poder Judicial. Pero, a los medios, ¿quién los controla ?, se pregunta el sociólogo Horacio González, quien observa que “queda el interrogante sobre los monopolios comunicacionales y su propia constitución de hecho como un nuevo poder jurídico no controlado por nadie”.
En la revista No hay derecho, Martín Abregú considera la propia justicia mediática como un código propio de procedimeintos, en el cual reglas y delitos son definidos, enjuiciados y sancionados periodísticamente : una reapropiación de la justicia por parte de la sociedad civil, según Abregú, una la justicia mediática para la cual no hay cárcel, reformatorio, multas. Sólo hay un tipo especial de sentencia y de castigo que consiste en definir el acto ilícito.
Pero el discurso acerca de la reapropiación de la justicia por parte de la sociedad civil a través de las prácticas mediático-jurídicas, parece no implicar,de manera mecánica, efectos más justos. Puede significar, por lo contrario, efectos antidemocráticos de apropiación-mantención de determinadas verdades. Cambian los instrumentos formales, en relación a la dominación que emana del Poder Judicial, pero se mantienen los fines y algunas técnicas tomadas, a su vez, de otras formas, como la la presentación de los testigos y la indagación.

“Diga la verdad”
El poder de la indagación mediática se constituye, como dice Milan Kundera recordando el caso Nixon, en “un poder no basado en las armas sino en la nueva fuerza de la pregunta”. En las pantallas vemos aparecer acusaciones sin una base firme, legos dando sentencia, ocupando el lugar de un Estado que ha ido perdiendo visibilidad en los conflictos sociales. La tevé emerge, entonces, como reguladora privilegiada de antagonismos sociales y lugar de proferencia de la verdad (que suele ser puesta en boca de los “expertos”).
El actual ágora electrónica evoca, en los programa-tribunal, aquel mesón común de la democracia griega, alrededor del cual se ubicaban los hombres en posición equidistante a los bienes comunes, colocados éstos en un sitio central. En las Asambleas de aquellas democracias, el centro era el lugar común, lugar sometido a las miradas de todos. La institución del mesón requería que lo allí conversado fuese dado a publicidad.
Las palabras pronunciadas por tevé pretenden ser del mismo tipo : concernientes a intereses comunes.
Las analogías con el mesón son por demás seductoras. Pero el hecho de que la televisión invite a estar informados de todo, a verlo todo con los propios ojos (ser testigos) de manera inmediata, y a compartir un lenguaje que se quiere “universal”, su sola presencia no implica directamente que el televidente tenga voz y voto a la hora de decidir sobre los intereses que le incumben como ciudadano. Tecnopolítica en la cual los ciudadanos, como notaba ya en los ’60 Guy Debord en “La sociedad del espectáculo”, son espectadores de un teatro político en que los entrevistadores suelen ser los representantes, intermediarios, traductores entre la clase política y los intereses públicos.


Teatro político

A diferencia del modelo del mesón, los participantes de los programas-tribunal no suelen gozar de equidistancia con respecto al centro (conductor). A través de una estudiada escenografía se dramatiza un poder que define las asimetrías y jerarquías. El lugar del centro será ocupado por quien, pese a sus intenciones de ecuanimidad, tendrá la última palabra y dictaminará en consecuencia. Se produce un fenómeno análogo al ritual jurídico. Dice la especialista en derecho Esther Kaufmann con respecto a éste último, que allí “se constituye un ámbito donde se operan mecanismos de resignificación de las identidades sociales y políticas”. Así en el estrado como en la tevé.
¿Qué efectos conlleva este modelo de representación cuasi-teatral que comparten los instituciones representativas modernas y la televisión?
El politólogo Eduardo Rinesi contesta este interrogante evocando a Rousseau, para quien el teatro era “la perfecta metáfora del modelo político de una democracia liberal, representativa, que retacea a sus ciudadanos el derecho a la deliberación y a la participación activa en la gestión de sus asuntos comunes (en la ‘escena’ -como se diría más tarde- de lo ‘público’)”. Opinaba Rousseau acerca del teatro que éste “constituye la forma más perversa, opaca y mediata de relación y de comunicación entre los hombres. Reunidos pero insanablemente solitarios, juntos pero penosamente aislados en la oscura soledad de sus butacas, los espectadores del teatro representacionalista moderno no encuentran entre ellos otro lazo que su común mirada sobre un centro que sólo los hermana en su pareja condición de receptores pasivos”.

La guerra o la paz
Todo diálogo mediático, entonces, por más transparente y universal que se quiera, partirá siempre, irremediablemente, de una asimetría esencial.
Los juegos dialógicos con pretensión democrática que aparecen en los programas-tribunal se apoyan en una metadecisión que ha establecido, a priori, los límites discursivos. Sostiene M. Foucault que “quien dice tribunal, dice que la lucha entre las fuerzas presentes está, de buen grado o por fuerza, suspendida ; que en cualquier caso, la decisión tomada no será el resultado de este combate, sino la intervención de un poder que será, para unos tanto como para los otros, extraño, superior ; que este poder está en posición de neutralidad entre ambas partes y que puede, en consecuencia, que en todo caso debería saber, en la causa, de qué lado está la justicia. El tribunal implica, además, que existen categorías comunes a ambas partes en litigio y que las partes eligen someterse a ellas”.¿Podrá seguir hablándose, pues, de paz discursiva ?
El conductor que, en vez de tomar explícitamente posición y proclamar su subjetividad, se declara neutral, asume el papel de juez que dictamina verdad acerca de los discursos sociales. En este sentido, el programa-tribunal emerge como un mecanismo privilegiado de control público -que ingresa hasta en lo más íntimo de los reductos de lo privado- por su alta eficacia a la hora de producir sentido y construir un orden, a través de una previa selección de las reglas de juego del diálogo, de las problematizaciones e invitados.

Puesta en escena
Los programas-tribunal son sometidos a los límites establecidos por su propia lógica y por los intereses de la producción. La escenografía suele estar compuesta de acuerdo a una meditada construcción de un espacio que, por lo general, tiene reminiscencias de cátedra o de tribunal. El tiempo siempre tiraniza con su demanda de celeridad, fenómeno que ha traído como consecuencia la aparición de lo que Bourdieu ha dado en llamar los “fast-thinkers”, quienes “piensan más rápido que su propia sombra”.
La gente, ubicada en tribunas, expone sus problemas pero difícilmente tenga adjudicado el tiempo necesario para una reflexión después de haber desplegado verbalmente el asunto que les aqueja. En este sentido, adolece de condiciones de posibilidad para una crítica medianamente procesada.
Los discursos de las tribunas suelen ser más emotivos que reflexivos. Emotividad que genera, por cierto, efectos de verosimilitud, pero ésta queda desacreditada, luego, frente al discurso más “desapasionado” y “racional” de los “expertos”.
Una marcación deliberada de las problematizaciones y sus límites, una jerarquización de los saberes expertos por sobre los de la “gente” (los expertos suelen estar ubicados más cerca del conductor que la gente, tienen más tiempo para sus reflexiones, mayores posiblidades de replicar y generalmente, junto al conductor, dan la última palabra), es rematada por una cuidada estrategia discursiva que, a través de dar al otro, al adversario, la palabra, se pretende objetiva, aunque la conclusión esté determinada de antemano.

* NOMBRES

REVISTA DE FILOSOFIA, AÑO 8, Nº 11-12, CORDOBA, OCTUBRE DE 1998, 326 PAGINAS. (Por Daniela Spósito)

La última entrega de Nombres continúa con el jamás extinguible tema iniciado en su volumen anterior : el exterminio. ¿Cómo narrar el horror ? Reformulando a Theodor Adorno y a Primo Levy, puede postularse que, en este fin de siglo, no se puede pensar más filosofía, salvo sobre las memorias del horror. Con su gesto escritural, Nombres reclama para sí el diagnóstico de “portadora” de memorias. Una revista sobreviviente, construida por sobrevivientes, intenta comprender, articular palabras en torno a las atrocidades de las que estos tiempos han sido testigos. ¿Cómo y para qué narrar el pasado siniestro en esta actualidad? ¿Para quién ? ¿Desde dónde ? Retomamos la pregunta que hiciera Diego Tatián en el número anterior : “¿hay algo que comprender ?”. Lo que confrontamos, al abordar estas páginas, no es la explicación del pasado, sino el propio terror de la historia y la urgencia responsable “ante” su comprensión. Esto constituye, también, la inagotable cuestión del presente, sobre cómo hemos sido constituidos como sujetos (y como desaparecidos) y sobre nuestro propio modo de ser histórico. Comprensión de la inminencia del horror como conjuro ante una herencia insoslayable. Frente a la injusticia del olvido, cuerpos intentando comprender, escribir : tal es el trabajo de duelo que el pasado reclama y los sobrevivientes eligen. Duelo imposible y necesario. “El duelo no es olvido -sustitución o caída- ni trabajo, sino la presencia radical de un nombre -desaparecidos- y su testimonio( ...)”, dice Ricardo Nacht en el último volumen de Nombres. Sostiene Benjamin, en sus Fragmentos sobre la historia, que la tarea del historiador es “hacer saltar el presente fuera del continuum del tiempo histórico. (...) Tarea de la historia es adueñarse de la tradición de los oprimidos” y también de “fundarla”. Y es desde esta posición que quienes piensan Nombres intentan comprender aquello que no por sido ha pasado porque, como sostiene Tatián : “La sociedad que hizo posible el holocausto es exactamente la misma en la que hoy vivimos ; escasa o ninguna alteración ha habido en nuestra autocomprensión colectiva”. En esta publicación del Area de Filosofía del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades -preparada por algunos docentes e investigadores de la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional de Córdoba-, conviven las voces del difusor del testamento de Lenin, Varlam Shalamov, condenado a trabajos forzados por “actividades contrarrevolucionarias trotskistas”, junto a la intensa y fraternal correspondencia entre los poetas de posguerra Paul Celan y Nelly Sachs, emigrante de la alemania nazi. También entran en diálogo algunas traducciones vernáculas : un reportaje a Michel Foucault sobre la escritura de la historia y los sistemas de control, un texto de Kenzaburo Oé sobre Hiroshima, un escrito de Hélène Piralian sobre la esclavitud en Argelia y otro de Henry Huttenbach sobre el genocidio nazi de los gitanos de Europa. Además, textos de Tatián, Vera, Del Barco, Longhini, Garbino, Mattoni y Cosacov, entre otros, que confluyen, desde sus especificidades, en el intento -una y otra vez- del ejercicio de la comprensión a partir de aquella ética de la sobrevivencia propuesta por Hans Jonas : “actúa de tal modo que los efectos de tus actos no sean incompatibles con la vida futura de los hombres sobre la tierra”.

* REVISTA DE SEMIOTICA

REVISTA DEL CLUB SEMIOTICO, ENSAYO, TEORIA, CRITICA, AÑO 7, VOLUMEN 9, CORDOBA, JULIO DE 1998, 147 PAGINAS. (Por Daniela Spósito)

La nueva edición e.t.c. gira en torno a la problemática de los espacios de género : “sobre las normas institucionales que señalan los límites y legalidades de los discursos, por una parte, y las condiciones de asignación y la investidura simbólica que la sexuación opera en los sujetos, por otra”. Según Mijail Bajtin, el concepto de género tiene que ver con “formas relativamente estables de enunciados” que se han convencionalizado. Desde esta posición, el término implica una instancia normadora para la sistematización de los textos : un dispositivo de sujeción. La noción de género alude, también, a la diferencia sexual. Y es en este cruce de sentidos (el género discursivo y el gender), donde se inscribe la escritura de quienes componen el noveno volumen de e.t.c., publicación integrada, en su mayor parte, por docentes e investigadores de la Escuela de Letras de la Universidad Nacional de Córdoba. En este número, Fritz Nies, de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, reflexiona acerca de la conciencia cada vez mayor “de que los conjuntos de elementos que se clasifican en géneros -los textos- son mucho menos susceptibles de determinar de lo que, por su materialidad ponderable y mensurable, lo son los conjuntos de elementos de las ciencias naturales”. Así, la definición de género encuentra pertiencia desde una perspectiva pragmática. Y si de gender se trata, en el campo de la sexualidad no es la mirada biológica-científica la que define las diferencias. En ambos sentidos, pues, es el uso y no los ordenamientos apriorísticos, aquello que construye al género. El sistema de legalidades vigentes puesto en cuestión : ¿cuáles serán los efectos de pensar lo genérico desde el ámbito del devenir antes que desde un prefijado deber ser ? Gabriel Giorgi analiza los límites de la representación sexual y el uso de las perversiones en la obra de Julio Cortázar. Giorgi pone en extrema tensión el concepto de género pensado éste como legitimador de una supuesta naturaleza : “Si el género es la garantía del sexo, el ejercicio sexual se convertirá en una suerte de conmmemoración de la diferencia genérica como diferencia originaria, y como fundamento de unas “gramáticas míticas” en virtud de las cuales los cuerpos siguen siendo inteligibles. Es precisamente esa legibilidad del cuerpo sexual y sexuado lo que siempre reclama la desaparición de las homosexualidades, justamente porque el juego del deseo homosexual se ha constituido a cierta, siempre imprecisa, distancia de la representación genérica y sus legalidades”. También artículos de Madrazo, Doberti, Ferrero, Romano Sued, Arán, Brunetti y Crolla, hacen de e.t.c.una interesante excusa para la reflexión.

* FASCINACION POR LO POPULAR

“Triste golondrina macho”, “Amor del bueno” y “Muy señor mío”, por Manuel Puig, Beatriz Viterbo Editora, Buenos Aires, octubre de 1998. Edición al cuidado de Graciela Goldchluk y Julia Romero. 222 páginas. (Por Daniela Spósito)

Tanto Graciela Goldchluk como Julia Torre, las platenses encargadas del cuidado de la presente edición, tomaron años recopilando textos de Puig, escuchando su música, visitando sus lugares, parientes y amigos. A través de un prolijo trabajo inspirado en la genética textual, ambas críticas pudieron reconstruir, entre escritos hallados y música de bolero, estas tres obras de teatro, inéditas en castellano. Triste golondrina macho (1989), había sido publicada, hasta el momento, sólo en Italia. La presente versión de este texto teatral, respeta los significativos cambios realizados por Puig después de su edición inicial. Dos hermanas, el fantasma de una tercera y un forastero, conforman la acción que transcurre a fines del siglo pasado, dando cuenta de amores y de abandonos. Goldchuk ubica la estética elegida esta vez por Puig -la cual, como siempre, sacude e interroga al lector- cercana a la “tradición gótica”, “surrealista” y “asociada al cuento de hadas”. En cuanto al melodrama Amor del bueno, las historias amorosas -reconstruidas a partir de manuscritos fechados en 1974- transcurren, entre bolero y bolero, en el Méjico de la década de los cuarenta. Según el mismo Puig “las canciones (...) van a resultar el núcleo poético de la obra”. La mayoría de los boleros-ranchera pertenecen a José Alfredo Jiménez. Aquí, como refiere Goldchluk, Puig sugiere que sólo existen dos clases de amor : los mezquinos o los “sublimes, generosos, desmesurados hasta el sacrificio o el crimen”. En cuanto a Muy señor mío (1975), esta comedia musical con tangos cantados en tono de bolero, utiliza la parodia -en el escenario del Méjico de los 50’s-, para hablar de tópicos frecuentes en la narrativa puigiana. Los análisis exhaustivos de las psicologías de sus personajes seducen al lector -a través de un estilo ajeno al llamado arte ‘culto’ : el folletín, la literatura popular, el tango, el bolero, el melodrama cinematográfico y radial. Las narraciones dan cuenta de las identidades sexuales, el amor, el autoritarismo y la represión, en un estilo que, como reconoce el mismo Puig, está hecho “con los desechos, con la basura que arrojaba la gente culta ; con las sobras que dejaba la Intelligentzia de la Argentina”. Los tres escritos anuncian la nueva estética que el escritor comienza a incorporar en su dramaturgia hacia finales de los setenta : el cuestionamiento de una moral pacata de clase media, de los lugares comunes y de las identidades preestablecidas. Logra su cometido gracias a la eficacia de su tono transgresivo, desmitificador e irónico, que explora territorios impensados para inventar nuevas formas de vida : la propuesta de una ética y una política impugnadoras. Una crítica que, como apunta Pere Gimferrer (En Aproximaciones a Manuel Puig), “empieza por serlo del lenguaje”. El argentino Manuel Puig -fallecido hace casi un decenio-, se convirtió best-seller con su segunda novela : Boquitas Pintadas y fue candidato a Premio Nobel de Literatura. En 1982 ganó en Italia el premio a la mejor novela latinoamericana con El beso de la mujer araña, llevada al cine por Héctor Babenco. Fue censurado por varias de sus obras, entre ellas, The Buenos Aires Affair, por lo cual ingresó en la lista negra de escritores prohibidos y debió dejar la Argentina. Recién a partir del ’80, a pesar de que sus obras siguieran censuradas, su literatura comenzó a circular nuevamente entre los lectores. Por estos días, puede hablarse de un resurgimiento de su obra(nuevas ediciones, charlas, congresos), al punto que muchos no dudan al referirse a una “moda Puig”. No obstante, su nombre aún no ha sido incorporado, de manera efectiva, en el cánon universitario.